Domingo 10 de mayo

Jesús revelado en nosotros

… tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros (v. 7).


La escritura de hoy: 2 Corintios 4:7-12 Amy Boucher Pye  escribe:

Después de la muerte de su madre, Joni Eareckson Tada reflexionó sobre cómo nuestros cuerpos terrenales son como «vasos de barro» que contienen el tesoro de la presencia de Cristo. Pensó en un equivalente moderno para describirlos: una caja de cartón. Sabía que la «caja» de su madre, con sus esquinas desgastadas, ahora estaba vacía, pero había sido «el recipiente donde había habitado el tesoro del Espíritu de Cristo».

Joni señala que los que siguen a Jesús permiten que Él brille a través de ellos; muchas veces a través de las arrugas que aparecen cuando sus «cajas» se van deteriorando con la edad. Así evocó las palabras de Pablo sobre el tesoro que aparece en «vasos de barro» para que se revele que «la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros» (2 Corintios 4:7). Aunque Pablo estaba atribulado y angustiado por lo que sufría, no estaba derribado ni destruido (vv. 8-9). Sabía que la vida de Cristo se revelaría a través de sus sufrimientos en el cuerpo.

¿Cómo está tu «caja de cartón»? Quizá sientas que las arrugas aumentan mientras gimes bajo el peso del dolor o la enfermedad, pero ten la certeza de que Jesús está siendo revelado en tu cuerpo (v. 10). Al rendirte a Él, hará brillar su luz a través de ti, para que quienes están en tinieblas reciban su amor y su vida.

Reflexiona y ora

¿Cómo has visto a Jesús revelado en otros? ¿Por qué crees que Dios implanta su presencia en estos «vasos de barro»?

Espíritu de Dios, brilla a través de mí.

Lunes 11 de mayo

La Palabra de Dios permanece

… la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (v. 8).


La escritura de hoy: Isaías 40:1-8 John Blase  escribe:

A principios del siglo xx, el exitoso empresario Charles Schwab decidió construir la mansión quizá más lujosa de la ciudad de Nueva York, en Riverside Drive. Se inspiró en los castillos franceses y ocupaba toda una manzana, con jardines exuberantes, salones majestuosos e interiores opulentos. Contrastaba fuertemente con los edificios de apartamentos que pronto caracterizarían Manhattan. A pesar de su esplendor, fue difícil encontrar un comprador tras la muerte de Schwab. Era demasiado grande y costosa, y no encajaba con las tendencias inmobiliarias. La demolieron en 1948. Tanto la mansión como el hombre se desvanecieron.

Es fácil señalar que realidades terrenales como la riqueza, la ambición y las mansiones están destinadas a desaparecer. Isaías 40 nos recuerda: «toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo» (v. 6). Isaías le escribió a un pueblo que enfrentaba la disciplina de Dios por su infidelidad. Lo que dice sobre las personas, la hierba y las flores es cierto (vv. 6-7). Pero ¿qué sucede con la verdad de Dios? Esta permanece más allá de los hombres, las mansiones, la riqueza, la ambición y los elogios. Sí, «la palabra del Dios nuestro permanece para siempre» (v. 8).

No olvidemos cuán frágiles somos, y es sabio recordar que la palabra de Dios es eterna.

Reflexiona y ora

¿Qué has visto que se seca y se marchita? ¿Cómo te alientan la naturaleza eterna de Dios y su palabra confiable?

Dios, te alabo por tu Palabra eterna.

Martes 12 de mayo

Crecer en el conocimiento de Dios

Procura […] presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad (v. 15).


La escritura de hoy: 2 Timoteo 2:14-19, 22-24 Nancy Gavilanes  escribe:

No bien me lancé a la piscina, mis gafas se llenaron de agua y apenas podía ver. A pesar de no haber tomado clases de natación, perseveré lentamente durante las dos vueltas de una carrera en la que me había inscrito impulsivamente. Como adolescente, fue una experiencia embarazosa. Pero años después, disfruté tomando clases y aprendiendo las técnicas adecuadas de los cuatro estilos de nado.

Qué diferencia hace tener la preparación adecuada. Lo mismo ocurre al leer la Biblia. Cuando entendemos el contexto y el significado de lo que leemos, podemos crecer en nuestra fe y aplicarla correctamente.

Pablo quería que Timoteo se mantuviera firme en su fe y no fuera engañado por falsos maestros. En su última carta, lo instó a estudiar las Escrituras: «Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad» (2 Timoteo 2:15).

Al aprender y practicar las técnicas correctas de natación, me convertí en mejor nadadora. En nuestro andar espiritual, al aprender y comprender las palabras y conceptos de la Biblia, crecemos en nuestro conocimiento de Dios, lo que nos permite distinguir la verdad del error y adquirir sabiduría. Sigamos creciendo para estar capacitados para toda buena obra (3:17).

Reflexiona y ora

¿Con qué frecuencia lees la Biblia? ¿Qué has aprendido últimamente al leer las Escrituras?

Dios, ayúdame a aprender de tu Palabra.

Miércoles 13 de mayo

Esperar la cosecha

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos (v. 9).


La escritura de hoy: Gálatas 6:7-10 Dave Branon  escribe:

En 1962, Joanne Shetler y Anne Fetzer hicieron un arduo viaje en autobús y a pie hacia las escarpadas montañas de las Filipinas para compartir el evangelio con los habitantes de Balangao, que nunca habían oído hablar de Jesús. Después de cinco años, seguían indiferentes, pero ayudaron a construir una pista de aterrizaje rudimentaria para poder recibir suministros por avión. Un día, llegó uno que apodaron «magia de otro mundo». Después, el piloto llevó a una mujer embarazada y gravemente enferma a una clínica lejana. Cuando el avión regresó con la mujer recuperada y su bebé sano, empezaron a preguntar por «ese Dios» del que les habían hablado. Poco después, el pueblo tenía una iglesia llena de creyentes en Cristo.

Todos los que compartimos la historia de Jesús atravesamos momentos de desaliento cuando parece que nadie escucha. Pablo, tras explicarles a los gálatas la importancia de sembrar el evangelio, reconoció que el sembrador puede cansarse. Por eso, animó a sus oyentes: «No nos cansemos […] de hacer bien» (Gálatas 6:9).

Los primeros cinco años del trabajo de Joanne y Anne fueron, sin duda, desalentadores. Pero siguieron sembrando, y finalmente cosecharon fruto. No nos «[demos] por vencidos» (v. 9 nvi). El mensaje de salvación «segará vida eterna» (v. 8).

Reflexiona y ora

¿Por qué a veces te cansas de compartir el evangelio? ¿Cuál es tu esperanza segura?

Dios, ayúdame a seguir sembrando el evangelio.

Jueves 14 de mayo

Buena tierra en Dios

Y otra [semilla] cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno… (v. 8).


La escritura de hoy: Lucas 8:4-8, 11-15 Katara Patton  escribe:

Cada año, a finales de la primavera, planto semillas de pepino en nuestra huerta. Producen hojas rápidamente, pero lleva tiempo ver el fruto. Un verano, después de regar y esperar, me preguntaba si alguna vez tendría pepinos. Pero un día, vi un pequeño bulbo verde. A la semana siguiente, apareció otro. Y luego otro. En pocas semanas, pasamos de tener enredaderas a casi suficiente fruto para preparar ensaladas durante una semana.

A veces, el crecimiento espiritual se parece a eso. No siempre vemos los frutos de nuestras oraciones: paciencia, dominio propio, benignidad y amor (ver Gálatas 5:22-23). Pero si le pedimos a Dios que nos ayude a crear las condiciones necesarias para crecer —oración, estudio de las Escrituras, adoración, servicio a los demás—, el Espíritu Santo lo producirá.

Esta es la esencia de la parábola de Jesús en Lucas 8: «El sembrador salió a sembrar su semilla», y «las aves la comieron» al caer al suelo (v. 5). Otras semillas cayeron en terreno pedregoso, donde no recibieron humedad y se secaron (v. 6). Y otras cayeron entre espinos y fueron ahogadas antes de crecer (v. 7). Pero la que cayó en buena tierra produjo una cosecha cien veces mayor (v. 8).

Con la ayuda de Dios, cultivemos «buena tierra» y crezcamos en Él.

Reflexiona y ora

¿Cómo te está ayudando Dios a cultivar una «buena tierra»? ¿Dónde has visto crecimiento en tu vida?

Maestro Jardinero, ayúdame a producir buen fruto.

Viernes 15 de mayo

Ver la grandeza de Dios

El [Señor] se cubre de luz como de vestidura… (v. 2).


La escritura de hoy: Salmo 104:1-2, 24-27, 31-33 Monica La Rose  escribe:

En su soneto La grandeza de Dios, el poeta Gerard Manley Hopkins celebra las innumerables formas en que la creación está «cargada» de «la grandeza de Dios». Describe la impresionante gloria de Dios como una llama que centellea «como un papel de aluminio sacudido». Pero si la belleza de Dios es tan vibrante, ¿por qué tantos no la perciben? Hopkins sugirió que una razón es que la humanidad ha cubierto todo con «la mancha» y «el olor del hombre», impidiendo que muchos vean más allá de sí mismos.

El Salmo 104 es también una celebración de la belleza de Dios en la creación. Con imágenes vívidas, el poeta describe a Dios «vestido de gloria y magnificencia» (v. 1); revelando su belleza, poder y cuidado en el viento y el fuego (v. 4), el trueno (v. 7), el agua, la hierba y los árboles (vv. 10-16).

Incontables regalos que sustentan tanto el cuerpo como el alma (v. 15) apuntan a «la gloria del Señor» (v. 31), lo reconozcamos o no. En su poema, Hopkins concluyó que, incluso cuando la humanidad está ciega a la gloria de Dios, por la bondad de Él, siempre «vive la más querida frescura en lo profundo de las cosas». Si tan solo nos detuviéramos a ver y maravillarnos, hay incontables razones para ver, creer y celebrar la belleza y la bondad de Dios «mientras [vivamos]» (v. 33).

Reflexiona y ora

¿Qué adormece tu conciencia de la gloria de Dios? ¿Qué te ayuda a experimentar su belleza?

Dios, gracias porque tu belleza llena el mundo.

Sábado 16 de mayo

Escuchar al buen Pastor

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida… (v. 10).


La escritura de hoy: Juan 10:1-10 Elisa Morgan  escribe:

Abrí la aplicación de banca en línea y descubrí dos retiros de más de 500 dólares, que no había realizado. Entré en pánico, llamé al banco y me enteré de que habían robado mi identidad. Con la ayuda del banco, pude restablecer mi buen historial, pero la experiencia me enseñó a estar alerta para prevenir este tipo de robos en el futuro.

En Juan 10:10, Jesús advierte que «el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir». Al reprender a los líderes religiosos que lo criticaban por sanar en el día de reposo (9:13-15), reveló la verdadera intención de ellos: hurtar, matar y destruir. Nuestro enemigo, Satanás, trama robarnos nuestra comprensión de la gracia de Dios y la libertad que nos brinda la muerte de Jesús. La esperanza y la ayuda aparecen cuando Jesús se describe como el buen pastor que llama a sus ovejas por nombre (10:2-4). Estas huyen de un ladrón «porque no reconocen la voz de los extraños» (v. 5).

A veces, nos sentimos víctimas del mal en el mundo. Pero nuestro Dios nos invita a ejercer el discernimiento para reconocer la voz del enemigo que quiere hurtar, matar y destruir, y evitarla. Cuando sintonizamos los oídos a la voz de nuestro buen Pastor, podemos confiar en que nos guiará hacia una vida «en abundancia» (v. 10).

Reflexiona y ora

¿En qué parte de tu vida «el ladrón» está buscando dañarte? ¿Cómo escucharás la voz del buen Pastor que anhela acercarte a Él y darte vida abundante?

Dios, ayúdame a diferenciar la voz del ladrón y a sintonizarme contigo.

Domingo 17 de mayo

Raíces profundas

Bendito el varón que confía en el Señor… (v. 7).


La escritura de hoy: Jeremías 17:5-8 Patricia Raybon  escribe:

Mientras el paisajista Douglas Kent recorría un vecindario carbonizado de Los Ángeles tras los feroces incendios forestales de 2025, se encontró con una sorpresa: árboles vivos y verdes —muchos de ellos llenos de hojas, frutos y troncos fuertes— junto a autos derretidos y edificios quemados. ¿Cómo era posible?

Tras dos inviernos lluviosos, sus raíces se habían profundizado para absorber humedad y llevarla hasta las hojas. En el incendio, demostraron ser resistentes. «Lo que vi —dijo Kent— fue que si uno está profundamente arraigado, sobrevive».

Durante las pruebas ardientes de la vida, nuestra fe puede ser así. Cuando nos arraigamos profundamente en Cristo, nos volvemos «como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto» (Jeremías 17:8).

Jeremías, que no medía sus palabras, advirtió que el que confía en «el hombre» es «maldito», y «será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada» (vv. 5-6). ¡Cuánto mejor es confiar en Dios! Regados por su amor sustentador, prosperamos aun en tiempos de furia y damos fruto espiritual en Él.

Reflexiona y ora

¿Qué profundidad tienen tus raíces en Cristo? ¿Cómo puedes confiar en Él en tus pruebas difíciles?

Dios, que siempre confíe en ti.